CULTURA             
EXPLOTACIÓN Y ESTRUCTURA DE LA TIERRA EN JUNÍN . 1900/1930


Al producirse la revolución americana en 1810 que marcó el comienzo de la degradación del dominio español en América, ninguno de los actores protagónicos de este acontecimiento supondría que la concreción del estado nacional en el Río de la Plata llevaría casi siete décadas. Es que el esfuerzo que demandó el logro de la independencia definitiva recién vio sus frutos con la acción sanmartiniana pero, paradójicamente, dio pie a diferentes planteos regionales, sobre todo en el litoral, que sumieron a las provincias en largos años de luchas civiles. De tal modo que la pretendida conducción de la revolución por los grupos iluministas portuarios entró en franca confrontación con los intereses provincianos demandantes de formas autonómicas concretas.
La desaparición de los gobiernos centrales en la batalla de Cepeda, en 1820, dio lugar al surgimiento de las Provincia de Buenos Aires. La unión nacional proclamada en tratado del Pilar quedó prontamente sepultada por el afianzamiento de los grupos liberales e iluministas instalados en el gobierno provincial que pretendieron reinstalar un modelo centralista apuntalado por las reformas de Bernardino Rivadavia en la provincia y el fallido Congreso General Constituyente de 1824. pero por otro lado la Ley de Enfiteusis, sancionada por el mencionado congreso, al generar la formación de latifundios propició la aparición de la burguesía terrateniente que tomará la conducción política de la revolución, apoyada en la producción ganadera, asentando sus intereses en el puerto y la aduana de Buenos Aires generando un nuevo modelo centralizador que logró la adhesión momentánea de los caudillos provincianos tras una aparente idea federal, lo que José Luis Romero identifica como la democracia inorgánica.
El panorama económico se orientó en la misma dirección ya que bien delimitada la posición ventajosa de los ganaderos de la provincia de Buenos Aires, los sectores provincianos quedaron reducidos a pequeños circuitos económicos regionales, con mercados de reducidas dimensiones que no generaron el desarrollo de actividades productivas. En lo expuesto pueden verse algunos de los factores que impulsaron el atraso sufrido por las provincias rioplatenses en su incorporación al circuito económico mundial al tiempo que se afianzaba un consenso unánime en apoyo de una economía exportadora de bienes pecuarios que constituyó el sostén, por largos años, del estado provincial y la consolidación económica del sector terrateniente.
El fin del período rosista y la amenaza al status quo imperante en la figura del general Urquiza produce la secesión de la provincia y la profunda crisis rentística a la Confederación Argentina que deberá rendirse inevitablemente al poder económico de los sectores portuarios en 1862.
A partir de ese año el avance del liberalismo hacia el interior es arrollador. La cohesión negociadora con las oligarquías provincianas y la coacción mediante la utilización del ejército nacional para sofocar los intentos de resistencia de los sectores rurales provincianos hicieron inevitable la federalización del liberalismo.
Poco a poco el país va adquiriendo otra fisonomía que se verá energizada por las inversiones extranjeras de capital, la construcción de los primeros ferrocarriles y, desde 1868, con la política educativa de Domingo Faustino Sarmiento. Poco a poco se va afianzando el estado nacional y cuando la generación del 80 se haga cargo del gobierno el país estará pronto para una transformación inevitable, política, económica cultural, social, ideológica que marcará el destino argentino.



Los resultados del Primer Censo Nacional de Población de 1869 arrojaron para la República Argentina un total de 1.737.076 habitantes. De este total correspondían a la provincia de Buenos Aires 228.386 personas y a la ciudad propiamente dicha 83.140 almas. Si consideramos que en ese año, si bien seguía vigente la ley de Compromiso, provincia y ciudad eran una unidad geográfica y poblacional, el número total de la provincia era de 311.526 pobladores.
Con relación al espacio que lego conformaría el partido de Junín los datos referidos a su población con anterioridad al año 1869 son imprecisos. Los pocos que se manejan son aportados por estimaciones militares durante el período comprendido entre 1827 y 1853, tiempo en el que se desarrolla la actividad del Fuerte Federación y comienza a verificarse el reemplazo, en algunas notas oficiales, del nombre Federación por Junín.
Según datos aportados por el historiador René Pérez, documentación emanada del Fuerte Federación a finales del año 1836 la población del lugar era de 491 personas de las cuales 247 eran la fuerza militar y las otras 244 civiles. Un año más tarde otro informe fechado el 31 de diciembre de 1837, indicaba un total de 807 pobladores de los que 299 constituían la tropa y los restantes 508 conformaban la población civil debiendo destacarse que en esta última se incluyen los familiares de los soldados y jefatura.
Durante todo el período comprendido por el segundo gobierno de Rosas (1835 – 1852) la situación en la frontera oeste, en la que se encontraba el Fuerte Federación, es de una aparente calma, la que se sustenta en las relaciones entabladas por el gobernador con la indiada, lo que no era óbice para que algunos caciques de la región, de acuerdo a diferentes circunstancias coyunturales, continuaran cometiendo sus tropelías. Con relación a esto dice René Pérez: "(...) En las inmediaciones del Fuerte Federación tenía sus toldos una tribu de indios que reconocía como jefe al cacique Santiago Yanquelén o Llanquelén. Esta tribu... fue en sus comienzos enemiga de las autoridades pero más tarde, merced especialmente al tacto de Juan Manuel de Rosas en el trato con los indios, se transformó en pacífico vecino de Federación, matizada desde luego esta conducta con alguna defección... La tribu de Santiago Yanquelén se componía de 1159 personas (...)".
Este panorama variará a partir de 1852 como consecuencia de la caída de Rosas ya que se resquebrajó el tejido de relaciones que el gobernador había establecido. Por otra parte la secesión de la provincia de Buenos Aires motivó el desplazamiento de tropas de frontera hacia el límite con la Confederación circunstancia que debilitó la protección de la zona limítrofe con la población aborigen. Este escenario dio lugar a una creciente situación de inseguridad en la frontera oeste que se verá reflejada en el poco crecimiento de la población del Fuerte Federación, y el propio pueblo de Junín, según documentos que utilizan ya esa denominación a partir de 1854. Para este mismo año el censo realizado en la provincia de Buenos Aires de 1881 menciona una población de 962 personas. Esta cifra contrasta con el crecimiento de otras localidades alejadas del límite de la frontera interior tal como se ve en el siguiente cuadro:

JUNÍN 962
CHIVILCOY 6001
BRAGADO 1290
SALTO 2712
25 DE MAYO 3616
SAN ANTONIO DE ARECO 2030

La movilización iniciada por Calfucurá alrededor de 1855 agravará las ya complicadas relaciones en la pampa bonaerense al punto que hacia los años 60 la frontera se retrotrae al Salado con lo que se produce el abandono de tierras que explotaban enfiteutas y propietarios, agravando la situación económica de la región.
De acuerdo a fuentes documentales se puede realizar una aproximación a la magnitud de estos acontecimientos. En tal sentido el Comandante en Jefe de la Frontera informaba al Juez de Paz de Junín Don Telésforo Chaves:

"Comandancia en Jefe de la Frontera Norte
Junín, Marzo 17 de 1867.
Al Juez de Paz del Partido:
En la fecha se ha recibido una nota del Señor Comandante Don Nicolás Granado, Comandante en Jefe de la Frontera del Oeste, en que comunica tener aviso, por el cacique Calfucurá, que se preparará una invasión de indios Ranqueles en número de mil y tantos. Lo que comunico a Usted para que se sirva tomar las medidas concernientes al caso, avisando al vecindario.
Dios guarde a Usted.
Manuel Sanabria (firma)"

La ya mencionada condición de ocupación de la tierra se refleja en el siguiente texto:

"Comandante General de la Frontera Norte
Junín, 23 de Agosto de 1868.
Sr. Juez de Paz y Comisario
Don Juan José Pérez

El excelentísimo Gobierno Nacional con fecha 18 del presente, autorizó al Capitán Don Eulogio Payàn para organizar un Cuerpo de Voluntarios Colonos Nacionales y Extranjeros, los mismos que ocuparán como propietarios una colonia fuera de fronteras.
Este cuerpo sostenido y armado por el Ministerio de la Guerra estará a las inmediatas órdenes del que suscribe Jefe de esta Frontera.
Se lo comunico al Sr. Juez de Paz para pedir su importante cooperación en la reunión de dichos colonos.
Dios guarde a Usted.
Martiniano Charras (firma)"

Fernando Barba atribuye a nuestra localidad para 1866 un total de 1325. corroborando esos datos con los de los otros partidos citados por el mencionado historiador salta claramente que los pueblos limítrofes de la región son los de menor cantidad de habitantes en el lapso comprendido hasta 1869.
Dentro de ese pobre panorama que ofrece la frontera oeste hasta 1869 debe considerarse como una cuestión agravante las condiciones de vida en la región. De acuerdo a los documentos analizados se observan diversas problemáticas en referencia a salud, educación, abastecimiento, pago de haberes de la tropa y otros. Así, por ejemplo, el 19 de febrero de 1868, el Ministro de Gobierno, en nota al Juez de Paz del Partido de Junín, comunicaba:

"Recibido y puesto en conocimiento del Señor Gobernador sus dos notas del 3 y 7 del actual, en las que comunica que ha establecido un Lazareto, un médico o practicante para asistir a los atacados de la epidemia.
En respuesta, aviso a Usted que el gobierno ha tenido a bien aprobar su proceder y autorizar a la Municipalidad para hacer los gastos indispensables que reclama el estado sanitario de ese pueblo..."

Tiempo después una nota del Ministro Antonio Malaver al Juez de Paz de Junín, decía con fecha del 26 de octubre de 1871:

"He recibido la nota de Usted, en la que llama la atención del gobierno acerca de las proporciones alarmantes con que se desarrolla la viruela en ese Partido, manifestando, al propio tiempo que no hay médico en el mismo..."

Teniendo en cuenta otro de los problemas mencionados, el abastecimiento, con fecha 4 de noviembre de 1870 el Comandante de la Guardia Nacional decía al Juez de Paz del Partido:

"...y ordena al Teniente Venancio Vega para que pida la carne suficiente para el número que estuviera reunido y que este Juzgado le niega el auxilio que se le pide esperando el que firma ese Juzgado le conteste a la brevedad posible de que se tenga en cuenta la disposición de prestar el auxilio que se le pide..."

Para avalar otra de las cuestiones planteada, la educación, en nota del 12 de setiembre de 1864, el Departamento de Escuelas al Presidente de la Municipalidad de Junín, expresaba:

"No habiendo casa pronta para que funcione la escuela de ese pueblo, el Departamento previa consulta Superior ha dispuesto...regrese a esta ciudad a ocupar su antiguo puesto el preceptor nombrado..."

En conclusión la vida cotidiana en la frontera "adquirió los rasgos que la definirían de una vez y para siempre: extrema miseria, intensa precariedad y una vida cotidiana caracterizada por su épica dureza..."
A partir de la asunción de Domingo Faustino Sarmiento la situación de la frontera varió ya que el nuevo presidente ordenó el desplazamiento de la línea con el indio. En la provincia de Buenos Aires se avanzó la frontera hasta Ancaló (Lavalle norte) por lo que la zona del partido de Junín perdió su condición limítrofe; asimismo se organizaron tres Comandancias Generales, una de ellas, la segunda que abarcaba el oeste y noroeste a cargo de Francisco Borges, con asiento en Junín. estos cambios significaron un importante impulso para el futuro económico de la región, lo que motivó el beneplácito de los sectores ganaderos y terratenientes.

¿Cuáles eran las características de Junín por aquel tiempo? Acudamos al relato de H. Armaignac:
"...Hacia las cinco de la tarde llegamos a Junín. me dirigí a un hotel que me habían recomendado, donde me encontré, realmente, una excelente comida y una cama muy buena.
Junín es una ciudad pequeña, muy bien construida y con mucho comercio. Es la última reunión de casas que uno encuentra en aquella dirección. Antes, la línea de frontera pasaba por allí; pero en la época de que yo hablo (1872), esa línea estaba a una distancia de cien kilómetros; sin embargo, Junín quedaba como en el centro de esa frontera. La ciudad era la residencia del Comandante General de las tres fronteras, oeste y norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe; allí vivían los proveedores del ejército y los negociantes que tenían casas de comercio en el fuerte Lavalle. Ya en aquella época se encontraban, en los alrededores de Junín vastos campos cultivados que producían cada año enormes cantidades de maíz y de trigo. La agricultura resultaba así una nueva fuente de riquezas para aquella ciudad muy cómoda y bien provista de todo."

El relato de Armaignac, y su descripción, se corresponden a la época en que se verificó el Primer Censo Nacional, en 1869, cuyos datos avalan lo expresado por el médico francés. Este censo, llevado a cabo los días 15, 16 y 17 de setiembre del año citado arrojaron para Junín un total de 1929 personas comprendiendo 1077 varones y 852 mujeres. La composición de este poblado ofrece los siguientes aspectos de análisis. Del total, 1697 son argentinos representado el 88% y 234 extranjeros equivalentes al 12%. Entre la población argentina la relación por sexo es bastante equilibrada ya que se cuentan 877 hombre y 820 mujeres.
No ocurre lo mismo entre la población extranjera ya que hay una amplia superioridad de presencia masculina (200 hombres) sobre la población femenina (34 mujeres). Esta marcada desproporción tiene su explicación en el hecho que, inicialmente, el inmigrante venía solo y, posteriormente, cuando ya había encaminado su situación personal traía su familia desde su país de origen. Entre los extranjeros predominan italianos y españoles (33,33% para cada uno) seguido por los franceses (12,34%). El resto, entre los que se encuentran chilenos, orientales (República Oriental del Uruguay), paraguayos, ingleses, portugueses, suizos y el este europeo, suman en total el 21% de la población.
La pirámide de población resultante nos muestra una población joven:

PASIVOS DEFINITIVOS (más de 60) 21 (1,09 %)
ACTIVOS (16 a 60) 1.023 (53,56 %)
PASIVOS TRANSITORIOS (1 a 15 años) 884 (45,82 %)

De la población total, 886 personas (45,93%) conformaban la población urbana y 1043 (54,1%) se ubicaban en las zonas rurales.

POBLACIÓN RURAL 54 %
POBLACIÓN URBANA 46 %

En otro orden, el edilicio, se relevaron 437 viviendas de las que 74 eran de un cuerpo y 7 de dos cuerpos; del mismo total 356 eran construcciones de paja de un cuerpo.
Finalmente considerando los 2.475,70 km2 del partido, la densidad de población era de 0,779 habitantes por km2 .
Evidentemente las transformaciones ocurridas en la frontera oeste, ya comentadas, impulsaron un cambio de situación importante para Junín. si comparamos los datos aportados por Fernando Barba, que atribuye para la localidad 1325 habitantes en 1866, con los 1929 que otorga el Censo de 1869 se aprecia un crecimiento del 45,58% de la población en el lapso de tres años. Indudablemente la seguridad en la zona ha influido notoriamente pero debe considerarse también la influencia de las migraciones internas y el inicio de un tenue proceso inmigratorio que fueron apuntalando la conformación de un centro urbano de fuerte presencia en la región.

Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se acentuó el avance del gobierno nacional sobre los territorios ocupados por el indio. Esta política fue acompañada, en la provincia de Buenos Aires, por una serie de leyes destinadas a ir organizando la nueva realidad geográfica del territorio bonaerense. De este modo la Ley de Ejidos del 31 de octubre de 1870 (sancionada durante la gestión de Domingo Faustino Sarmiento) regulaba las condiciones bajo las que se podrían adquirir solares, quintas y chacras en los nacientes ejidos urbanos de la campaña. Posteriormente, al hacerse cada vez más notoria la seguridad y tranquilidad en el interior provincial, se fueron modificando los límites de algunos partidos. La ley Nº 1115 promulgada por la Legislatura provincial del 8 de agosto de 1877 fija los límites para el partido de Junín:

“Art. 1º: Desde la promulgación de la presente ley formarán parte del Partido de Junín los terrenos situados al esterior del río Salado y comprendidos entre éste y los límites S.E. de los terrenos señalados en el registro gráfico con los nombres de F. Toledo, Villafañe y Amézaga; el costado S.O. del terreno de Amézaga y los límites S.E. y S.O. del de Payán; los límites S.O. y N.O. de los terrenos de U. Fajardo y D. E. Mitre y los límites S.O. y N.O. del de don Ramón Ydoyaga..."

Por esta razón cuando se realice el Censo General de la Provincia de Buenos Aires, en 1881, la superficie del Partido de Junín será de 3.212 km2.
En lo atinente a la población del partido el mismo censo establece 4429 habitantes que, confrontados con los 1929 señalados en el Censo Nacional de 1869, muestran un crecimiento del 129,6%. Dentro del total de 526.581 habitantes relevados en la provincia de Buenos Aires los 4.429 juninenses constituyen el 0,84% de la población provincial que, en el mismo período (1869 / 1881) se ha incrementado en un 66,06%.
Para la misma época, 1881, otros partidos de la región mostraban los siguientes datos:

JUNÍN 4.429
PERGAMINO 19.933
ROJAS 6303
SAN ANTONIO DE ARECO 4326
CHIVILCOY 17.421
CHACABUCO 9760

La población de Junín se componía de 3.849 argentinos y 580 extranjeros frente a los 393.482 y 133.099 respectivamente de la provincia. Asimismo se contabiliza una población urbana de 1469 personas y 2.960 en ámbitos rurales. Entre la población urbana los argentinos se desglosaban en 473 varones y 666 mujeres y los extranjeros, 247 varones y 83 mujeres. En cuanto a la población rural entre los argentinos se verifican 1.583 varones y 1.172 mujeres y los extranjeros muestran 182 varones y 68 mujeres. Dentro de estas cifras en la zona urbana se registran 327 familias y en la zona rural 459. Los dos cuadros siguientes nos muestran las características edilicias con que con que contaba la población:


POBLACIÓN URBANA

Casas habitadas de azotea
1 cuerpo 154
2 cuerpos -
3 cuerpos -

Habitadas de madera, paja, ripia
1 cuerpo 170

Casas deshabitadas de azotea
1 cuerpo 2
2 cuerpos -
3 cuerpos -


POBLACIÓN RURAL

Casas habitadas de azotea
1 cuerpo 88
2 cuerpos 11
3 cuerpos 2

Habitadas de madera, paja, ripia
1 cuerpo 476
2 cuerpos 23
3 cuerpos 4

Casas deshabitadas de azotea
1 cuerpo 3
2 cuerpos -
3 cuerpos -


De estas cifras se desprende un claro predominio de la población rural sobre la urbana. Esta realidad se debe a que la actividad agropecuaria era la de mayor importancia para la vida económica del partido y, al mismo tiempo, en la zona urbana las actividades estaban solo reducidas a pequeños emprendimientos comerciales y artesanales que abastecían el consumo cotidiano de los habitantes. Debe tenerse en cuenta que parte de la población urbana vivía de actividades relacionadas con el medio rural.
Otro elemento a observar es la poca influencia de la población extranjera en el total, tan solo un 15%. Evidentemente no se visualiza, aún, el importante aluvión inmigratorio del modelo agroexportador. Además es probable que la política provincial poco afecta a la colonización de tierras, a diferencia de otras provincias, haya demorado el fenómeno citado anteriormente.

En otro orden la gestión de Avellaneda marcó un cambio importante en la política inmigratoria como respuesta a las condiciones económicas y sociales que vivía el continente europeo. El desarrollo evolutivo del proceso industrial, que atravesaba su segundo momento, dio lugar a la necesidad de expulsión de población que conformará en grueso de las corrientes migratorias hacia distintos puntos del planeta. El temor al análisis pesimista de Malthus orientó ese flujo migratorio hacia regiones capaces de generar los recursos alimenticios que Europa no estaba en condiciones de producir (o no quería). Dentro de la división internacional del trabajo, generada en consecuencia, la Argentina decidió ocupar su rol de país periférico e introducirse plenamente en un modelo agroexportador.

En 1876 el Congreso nacional sancionó la Ley de Inmigración y Colonización Nº 817 conocida como "Ley Avellaneda”.



Para un funcionamiento pleno del modelo agroexportador era necesario acelerar la transformación de las regiones potencialmente productoras de alimentos. De tal modo que el desplazamiento de población europea hacia Argentina fue acompañado por un importante flujo de capitales que orientó su inversión en medios de transportes y otros servicios. En este aspecto el ferrocarril fue uno de los factores impulsores del desarrollo de la región noroeste de la provincia de Buenos Aires ya que produjo cambios en la realidad socioeconómica de la región y del país. La empresa ferroviaria fue el vehículo esencial para la entrada y radicación de capitales foráneos, sobre todo ingleses, pero también marcó la formación de un corredor económico que permitió la salida de producción agrícola ganadera y la introducción de bienes industriales a través del puerto de Buenos Aires. Sin dudas será el ferrocarril el impulsor del crecimiento económico de la región pampeana, el aumento demográfico y la fuerte valorización de la tierra apuntalada por la renta diferencial que la misma tenía.
El partido de Junín, inmerso en el corazón de la pampa húmeda, estará involucrado directamente dentro del modelo agroexportador y en los proyectos relacionados con la expansión ferroviaria ya que Junín fue surcado por dos líneas férreas, el Ferrocarril del Oeste (luego Central Argentino) y el Buenos Aires al Pacífico (B.A.P.). El primero de ellos fue el primer ferrocarril argentino, de capitales nacionales, nacido en 1854. Durante largos años funcionó óptimamente en cuanto al servicio prestado y su administración. Hacia 1879 tenía 292 km de tendido y se proyectaba una ampliación de 161 km más que unirían Luján con Pergamino. En 1882 se ordena, por Ley Provincial del 4 de junio, al Ferrocarril del Oeste la construcción da varios ramales, entre ellos el que unía Pergamino a Rojas y Junín. El 30 de agosto de 1884, el Directorio del ferrocarril resolvió inaugurar la línea, librando al servicio el sector Pergamino – Junín el 3 de febrero de 1885.
La política del presidente Miguel Juárez Celman y la crisis consecuente impulsaron la decisión de venta de las líneas ferroviarias nacionales y provinciales al insaciable capital británico que, de este modo, pasará a tener decisión absoluta en el tendido ferroviario, orientado invariablemente hacia el puerto de Buenos Aires, y en el control de las ganancias producidas por la empresa ferroviaria. El Ferrocarril del Oeste no escapará a esta realidad y en junio de 1890 será adquirido por la Western Railway Company y cambiará su denominación pasando a llamarse Ferrocarril Central Argentino.
El ramal Pergamino - Junín funcionó hasta 1936 año en que se levantaron las vías que ingresaban a la ciudad por la actual Avenida San Martín, teniendo su estación en la actual terminal de ómnibus y la punta de riel donde actualmente se levantan el Colegio Nacional y la Escuela Normal Superior. A partir de esa fecha la línea siguió operando con la utilización de las vías y la estación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico.
Hacia 1868, por Ley provincial del 18 de noviembre, se ordenó al Ferrocarril del Oeste la prolongación de su tendido hasta la Cordillera de los Andes. Aquí comenzará a tejer su telaraña la diplomacia inglesa para que tal proyecto no se concrete. La acción del gobierno nacional fue consecuente con el capital extranjero y, no solo no apoyó al único ferrocarril nacional, sino que abrió el camino a la instalación de una empresa ferroviaria de capitales británicos que compitió directamente con el Ferrocarril del Oeste. La concesión se estableció por Ley Nº 583 del 5 de noviembre de 1872 que autorizaba la construcción de una línea férrea que partiendo de Buenos Aires pasara por Junín y llegara a San Juan. El 26 de enero de 1874 se dicta la ley que autorizaba la firma del contrato de contrato de concesión con el empresario anglochileno Juan E. Clark. La construcción de la línea se demoró hasta 1882 en que se comenzará el tendido entre Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, y Villa Mercedes, en San Luis.
En cuanto al arribo del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico a Junín los datos no son coincidentes. Así, Raúl Sacalabrini Ortiz dice que "en mayo de 1885 se abre la línea desde Mercedes hasta Mendoza y San Juan".
Un Boletín Informativo del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico explica que "la primera sección de vías entre Mercedes y Chacabuco se libró al servicio en Fecha mayo 1 de 1885; posteriormente, en un segundo tramo, desde Chacabuco a Diego de Alvear, llamado en aquel entonces Orellano, sobre un recorrido de 157 km., fue habilitado el 5 de febrero de 1886".
La Revista mensual Buenos Aires al Pacífico de febrero de 1928 sostiene que la sección Chacabuco – Mendoza – San Juan en su tramo Mercedes – Chacabuco se entregó al servicio público y fue habilitado el día 1º de marzo de 1885 y el 6 de mayo de 1885 se inauguró el servicio hasta Mendoza y San Juan.
El investigador juninense Mario Ricardo Bianco sostiene que "la primera locomotora del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico arriba el martes 13 de mayo de 1884..."
A partir de los datos aportados se evidencia una falta de coincidencia con relación al tiempo del arribo del ferrocarril a Junín. La razón de esta disparidad se debe a un desigual criterio en cuanto a considerar diferentes hechos (tendido de vías, inauguración, habilitación del servicio público, llegada de la primera locomotora) como referencias concretas a la instalación del servicio ferroviario en Junín. El arribo de la primera locomotora es una cuestión relacionada estrictamente a la construcción y tendido de vías ya que, estas primeras formaciones, eran el medio para transportar los materiales necesarios para el proceso de instalación y prolongación del servicio. Con posterioridad a esto se producía la inauguración y posterior habilitación al servicio público. Por lo tanto creemos que debe considerarse el mes de mayo de 1885 como fecha de incorporación de Junín a la red ferroviaria del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico.
Poco más de un año más tarde se produce un hecho trascendental para la historia ferroviaria de la ciudad de Junín. el 30 de octubre de 1886 quedó inaugurado un taller ferroviario de la Empresa Buenos Aires al Pacífico con nueve operarios. La estructura ferroviaria establecida en la ciudad será un importante factor de impulso para el crecimiento demográfico y urbano juninense. Así, por ejemplo, en 1891, dentro de una población de 7835 habitantes, los obreros ferroviarios ya llegaban a 451. Quince años después, en 1906, los operarios llegan a 1607 con una población de 23.000 habitantes. En 1926 se contaba con 3473 hombres abocados a las actividades ferroviarias.
Lo expresado que reflejado en los datos que aporta el censo de población de 1895. de acuerdo a ellos la provincia de Buenos Aires contaba con 921.168 habitantes y el partido de Junín con 12.474 almas, representando el 1,35% del total. De acuerdo a lo verificado en 1881 la población del partido se incrementó en un 181,64%.
Del total del partido el censo da una población urbana de 4.869 personas (39,1%) y 7.605 (60,9%) para las zonas rurales.

POBLACIÓN RURAL 61 %
POBLACIÓN URBANA 39 %

Asimismo se relevaron 7.967 argentinos (4.417 varones y 3.520) y 4.507 extranjeros (3.217 varones y 1.290 mujeres).
El análisis del Censo de 1895 nos muestra que la población extranjera ha crecido 7,8 veces respecto a 1881 mientras que la población nativa lo hizo 2,06 veces. De los datos que aporta el Álbum del Centenario del Partido de Junín se puede deducir que en el período 1886 / 1894 se produce el mayor ingreso de extranjeros al partido radicándose en su totalidad en las zonas rurales. Esta idea es avalada por datos aportados por el Censo de Agricultura y Ganadería de 1888 al mencionar, para ese año, 738 extranjeros y 1.367 argentinos en la población rural de Junín.
Consideramos que tanto la actividad ferroviaria en el espacio urbano como la paulatina formación de centros agrícolas en la zona rural han constituido el principal factor para explicar el importante crecimiento de la población extranjera en el partido. Vale aclarar que la idea expresada se desprende del análisis de fuentes locales ya que el censo de 1895 no aporta datos sobre la distribución espacial de la población extranjera en el partido de Junín.
El censo municipal de 1910 cita una población general de 30.840 personas repartiéndose en 20.312 habitantes para el ámbito urbano y 10.052 para la zona rural. Retomando la cifra total los argentinos suman 20.788 y 9.476 los extranjeros entre los que más del 50% son italianos.
La nota distintiva presentada por el censo de 1910 muestra que se ha revertido la relación entre las poblaciones urbana y rural, predominando ahora la primera de ellas con el 67,4% frente al 34,13% de los habitantes de la campaña. El crecimiento de la actividad ferroviaria es, seguramente, el factor determinante de este cambio ya que al mismo tiempo se observa un notable crecimiento de instituciones de todo tipo como, así también, de la actividad comercial e industrial de la ciudad.

POBLACIÓN RURAL 33 %
POBLACIÓN URBANA 67 %

Acompañando este aumento de la población urbana se produce el crecimiento edilicio en el mismo espacio, surgiendo nuevos barrios vinculados directamente a la actividad ferroviaria, tal los casos de Pueblo Nuevo y Villa Belgrano; con relación a este último la Guía de 1914 presenta un plano urbano de Junín en el que se lo indica como Tierra del Fuego.
En 1914 se realiza el Tercer Censo Nacional de la República Argentina. La población general llegaba a 7.885.237 habitantes mientras que la provincia de Buenos Aires mostraba 2.066.165 personas. De los datos totales se relevaron en el país 2.357.952 extranjeros y 703.931 en la provincia bonaerense. ¿Qué situación vivía Junín de acuerdo al Censo citado? La población total llegaba a 36.437 almas de los que 13.965 eran extranjeros. En este momento los juninenses representaban el 1,76% de la población provincial, porcentaje que había crecido el 0,41% respecto a 1895. La población urbana ascendía a 21.253 individuos, es decir el 58,62%, y en las zonas rurales 15.335, el 41,81%.

POBLACIÓN RURAL 42 %
POBLACIÓN URBANA 58 %


En el período 1895 / 1914 la población del partido prácticamente se ha triplicado. Del análisis se desprende que sigue predominando mayor población urbana que rural aunque se nota una tendencia a equipararse la relación entre ambas.


1895
POBLACIÓN RURAL
7.605 (60,9 %)
POBLACIÓN URBANA 4.869 (39,1 %)

1910
POBLACIÓN RURAL
10.052 (34,13 %)
POBLACIÓN URBANA 20.312 (67,4 %)

1914
POBLACIÓN RURAL
15.335 (41,81 %)
POBLACIÓN URBANA 21.253 (58,32 %)

En el ámbito urbano se observa un mayor equilibrio entre varones y mujeres con un pequeño predominio aún de estas últimas. No así en los sectores rurales donde es marcado el mayor número de varones.
También se destaca el crecimiento de extranjeros en un 44% entre 1910 y 1914. en este sector se mantienen los italianos como amplia mayoría, más del 50%, seguido por los españoles, el 31,14%. Pero se observa un marcado aumento de habitantes de origen árabe que figuran como otomanos en el censo, cuyo número asciende a 764, el 5,58% de la población extranjera. El crecimiento de este grupo no debe vinculárselo con las actividades ferroviarias sino con el pequeño comercio, trabajos rurales estacionales y venda ambulante. La inmigración árabe en Junín terminó constituyendo un sector importante de la población del Partido, radicada en el barrio conocido como Las Morochas.



De todo el análisis presentado se pueden concluir algunas ideas concretas respecto a la evolución de la población del partido de Junín entre 1869 y 1914.
En un primer período comprendido entre el Primer Censo Nacional de 1869 y el Censo Provincial de 1881 se observa que la población general del partido se incrementó en un 129,6% al tiempo que la población extranjera creció un 147,86%. Dentro de estas cifras la población urbana mostró un aumento del 65,80% y la rural 183,79%. En las cifras generales los nativos constituyen el 126,81%. Indudablemente el cambio en las condiciones de seguridad en la frontera interior y el inicio de una incipiente política inmigratoria son los factores determinantes en esta evolución.
En el período 1881 a 1895, año del Segundo Censo Nacional, el incremento de la población general del partido fue de 181,64% al tiempo que los extranjeros crecieron un 677,06%. La población urbana, por su parte, aumentó un 231,44% mientras que en el ámbito rural se elevó en un 483,85%. Aquí la población nativa representa el 106,98% del total. Las razones de estas cifras deben buscarse en la importancia que ha tenido el arribo de la red ferroviaria al partido que transformó la vida social y económica de la ciudad y las zonas rurales.
Finalmente entre 1895 y 1814 (Tercer Censo Nacional) el crecimiento general de la población fue del 192,10% y los extranjeros llegaron a un 296,38% más respecto al período anterior. El sector urbano creció un 336,49% y el rural un 101,64%. En el total los nativos constituyen el 182,06% Se nota claramente que se ha emparejado la relación entre el crecimiento de la población nativa y extranjera, seguramente porque, por un lado ha disminuido el ingreso de inmigrantes y por otro los hijos de los ya radicados son nacidos en la Argentina.

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